Los derechos fundamentales están protegidos a nivel europeo y estatal. Esto implica que, si no se respetan, existe una responsabilidad legal por los daños y perjuicios que puedan producirse. El FRIA es la metodología unitaria que permite evaluar todas estas situaciones.
Los proveedores de servicios de inteligencia artificial tienen la obligación de realizar una evaluación de sus herramientas para comprobar su seguridad y el impacto que pueden tener sobre los derechos fundamentales. Estamos más acostumbrados a realizar la primera parte de este proceso, la comprobación de la seguridad, porque ya tenemos herramientas técnicas para hacerlo y unos estándares muy definidos. En cambio, la parte de los derechos fundamentales es muy nueva y, por tanto, nos falta mucha experiencia. Por eso es tan importante haber desarrollado una metodología como el modelo FRIA.