El phishing es uno de los fraudes digitales más extendidos. El atacante intenta engañar a la víctima para que realice una acción en contra de sus intereses. Por ejemplo, revelar credenciales y dar acceso a información personal, como datos bancarios; descargar software malicioso o visitar webs maliciosas.
El correo electrónico es, de lejos, la forma más habitual de recibir phishing, pero también existe el phishing telefónico (vishing) y por SMS (smishing).
Se calcula que a diario se envían millones de correos de phishing. Los casos de phishing no se detienen y se sofistican con el tiempo.
El atacante suele transmitir sensación de urgencia. Con esto, se intenta que la víctima siga las instrucciones del mensaje sin reflexionar.
Aunque existen filtros para eliminar estos correos, no son herramientas infalibles. Funcionan bien contra las campañas de phishing a gran escala, pero no contra ataques dirigidos (spear phishing) ni contra phishing telefónico o por SMS. En el caso del correo la eficacia de los filtros es menor cuando el phishing se envía desde la cuenta de un usuario que ha sido víctima y al que le han robado las credenciales. Esta propagación del phishing a los contactos de una víctima es bastante común.
Algunos consejos para evitar ser una víctima:
Última actualización: 27.01.2026